Esto pues digo y quiero en el Señor: Que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente. Efesios 4:17-18

Para que podamos realmente disfrutar de una vida en Cristo, es necesario que nos renovemos en el Espíritu de nuestra mente Efesios 4:23, para que podamos conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas la cual es según Romanos 12:2 Buena, Agradable y Perfecta.  Entonces así podremos andar en el Espíritu, sin satisfacer los deseos de la carne. Gálatas 5:16
Pablo nos exhorta a que ya no andemos como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente. Esto quiere decir, que también los cristianos que endurezcan sus corazones, pueden llevar una vida alejada de Dios.

LA RENOVACIÓN DE LA MENTE

Pablo encontraba que había una ley en sus miembros, que se revelaba contra la ley de su mente (Romanos 7:23-25), lo cual era consecuencia de su vida anterior en la carne (Rom. 7:5) que aún no le permitía vivir plenamente bajo el régimen del Espíritu. Sin embargo, expresa con gozo que esto es posible para aquellos que están en Cristo Jesús, porque él nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Rom. 7:6, Rom. 8:1-9). Es preciso entonces hacer morir en nosotros las pasiones y deseos de la carne (Col. 3:5) sin olvidarse que con la carne no se puede matar la carne, es decir, que no depende de nuestras propias fuerzas, sino de nuestro sometimiento al Espíritu Santo; obrando a través de nosotros (Rom. 8:13)

Es por eso que debemos presentar diariamente nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, debido a que es en nuestros miembros en donde se encuentra la ley que se opone a la ley de Cristo que está en nuestra mente (Rom, 7:5, 23). Debemos vestirnos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno (Col. 3:10). Solo en esa forma, irá siendo eliminada de nuestra mente la programación diabólica que fuera impresa en nuestra alma, para que en un proceso de santificación el Espíritu Santo nos vaya renovando y nos pueda llevar a la perfección en el conocimiento de Dios. 

EL PODER DE LA MENTE

Si consideramos que el cerebro del hombre es una computadora, la mente vendría a ser la parte central de la misma, en donde están concentrados todos los programas que la hacen funcionar. Toda la información que llega a nuestro cerebro, la percibimos por medio de nuestros cinco sentidos: La vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Inmediatamente queda almacenada en algún espacio de ese formidable archivo que es la memoria.

Prov. 23:7 dice: "Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es el." La gran realidad de la existencia humana es que somos el producto de lo que pensamos de nosotros mismos. Lo que hoy somos es la suma de nuestros pensamientos y lo que hicimos en el pasado.  Como tal piense de ti eso será, lo que somos y lo que valemos está directamente relacionado a nuestros pensamientos.

En la biblia hay un ejemplo extraordinario Números 13:32-33: Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

Lo que pienses y crea de ti mismo determinará tu futuro, probablemente muchos de nosotros estamos luchando con lo que Dios nos ha dicho que somos o seremos, es hora de creerle al Señor de nuestras vidas y de vernos como El nos ve.  Es tiempo de que, de una vez y por toda nos armemos del pensamiento de que nuestras circunstancias presentes no deben determinar nuestro futuro, no andamos por vista sino por fe.

Muchas veces nos dejamos atrapar de pensamientos negativos, inclusive nos anticipamos a los acontecimientos, preocupándonos innecesariamente por cosas que tienen solución.  La palabra de Dios nos exhorta a que por nada estemos afanosos; sino sean conocidas nuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias (Fil. 4:6).

Es imposible para aquel que no ha creído en Cristo renovar su mente, pero para el que ha creído en Cristo la biblia dice que es una nueva criatura, que las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.  Cristo le da vida a nuestro espíritu y restablece nuestra comunión con Dios. Por lo tanto nos toca a nosotros transformar nuestra manera de pensar por medio de la renovación de nuestro entendimiento para que comprobemos cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta (Rom. 12:2).

Por último recuerda que todo lo que hay en el mundo: los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre; sino del mundo. Y el mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:16-17 

 

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